Ayer caminé unos pasos y lloré. No pude contener el deseo de tomar mi rostro entre las manos, sentarme en el andén acompañado de la brisa que salía del asfalto, y llorar.
Fue un súbito rayo que partió la máscara. Me golpearon las vísceras del alma. Me sentí humano por dos minutos. Vivo arropado.
La sangre galopó por la sien. El roce de sus fibras me tocó.Tacto perdido entre las yemas invisibles.
Un abrazo furtivo de hace un siglo.
No pude contener el llanto. Entre pasos cortados y gemidos pronunciados de monótonos a nadie, traté de razonar con el vacío. Fue como meter la mano en la arena y esperar a que no se te meta en la uñas.
Tiernos fotogramas de una historia húmeda, sobre la hierba mojada de un parque pequeño. Acciones sin sentido; troté para alcanzarla, pero ella ya me había alcanzado mucho antes de empezar a correr.
Se inundó mi razonamiento. Explosión de serotonina. Las calles escuetas de gentes con disfraces purulentos. El rumbo perdido de un soñador en vivo.
Las circunstancias me patearon en la entrepierna.
Traté de observar sus ojos directamente entre las pupilas para ver si allí se asomaba su alma. Fueron recuerdos cercanos de una vida lastimera.
El rostro de niños pintados. Por mis venas corría un torrente de alcohol importado.
Caminar. No pude hacer más. Recuerdo recordándome que no recuerdo nada. Pasajera de incontables ideas efímeras que circulan en la fantasía de la corteza.
Lo real es lo que se queda pegado aquí.
Noche calma, con ojos undidos y untados de agua.
Noche sola. Como siempre. Pero con el aura color verde.
(2014)
U N H A D A S O B R E E L P A S T O
domingo, 23 de noviembre de 2014 1 Comment
RGB
Su pelo creció. El tiempo corre bajo la luz violeta de mi ojo izquierdo, y aún pienso buscar en los cuadernos anteriores aquellos apuntes que escribía mientras la observé. A mi también me creció el pelo, por desidia, por pereza y por amargura.
Desde que decidí borrar aquellos rastros binarios de mi cabeza, han pasado miles de segundo, pero al ver su foto brillante y en RGB, se detiene el tiempo. Aunque tal vez nunca ha pasado para mi.
Viejos rastros de aquella súplica que canté sobre un papel arrugado, hoy no son más que garabatos escritos a la media noche sobre un cobertor verde.
Su mirada implacable, hacia al frente. Aquellos labios que «varios» han besado, pero que para mi desdicha estuvieron vetados, en el cajón más próximo de lo absurdo.
A veces creo que la incapacidad amatoria y la obligante castidad, son el fruto de la predilección por el razonamiento metódico. Preferiría salir corriendo y gritar, mientras mojo sus expansiones. Pero estoy aquí, sigo aquí, contemplando su rostro virtual. Y suspirado, que es lo que hago mejor.
Su pelo ha crecido, ¿y su vida también?
Cuando creo que me animo, cuando en un jueves de horóscopo mis expectativas despuntan, observo su blanca imagen en mi pantalla. Con eso basta para que escriba mil palabras sobre lo miserable de mi conciencia.
(2014)
miércoles, 19 de noviembre de 2014 Leave a comment
A P U N T E S D E U N A V E Z
sábado, 15 de noviembre de 2014 Leave a comment
jueves, 13 de noviembre de 2014 1 Comment
N U D I L L O S * T A T U A D O S
miércoles, 12 de noviembre de 2014 Leave a comment
I G L E S I A
(2012)
lunes, 10 de noviembre de 2014 Leave a comment
*Y*D*N*I*C
(2013)
domingo, 9 de noviembre de 2014 Leave a comment
BAY … CUÍDATE …
R I Z O S
sábado, 8 de noviembre de 2014 Leave a comment
A D I O S C O I T O
A veces alimento aquel mugriento cerdo que vive entre mi oreja y mi incisivo. Le doy los suspiros que me salen del bronquio más cercano a la aorta. El cerdo, cuyo espinazo está más cerca del estómago que del cuello, se regodea con la esperanza de una comida balanceada.
R A S T R O S
Datos personales
- Javier Alemán
- (…) además de estas características, el sujeto presenta débiles síntomas de desorden en sus procesos mentales. Tiene escasa capacidad de ordenar su pensamiento, no parece en condiciones de organizarlo o sintetizarlo (...)




