- - - -

Me es difícil entender el concepto de ----
puesto que es de una subjetividad extrema.
Las palabras no son más que limitantes,
y cada definición se quedaría corta.

Si tuviera que escoger, diría que
una sonrisa,
soñar,
resolver un crucigrama,
el viento en la cima de una montaña,
la palabra final de un libro,
una mirada de complicidad mutua,
el sonido de un aplauso con una sola mano,
la última exhalación de un orgasmo,
un susurro,
Explosion in the sky

El ---- son sensaciones,
y esto viene tan ligado a la felicidad
que podríamos decir
que son la misma cosa.

(2013)


lunes, 29 de junio de 2015 Leave a comment

Transcomunicación instrumental desde una licuadora



¿Qué es un fantasma?

Es la figura que no tiene fin.

La suposición de contorno que se adivina al entrecerrar los ojos de sueño y pánico.

Elemento que va más allá del tiempo. Lo sobrepasa.

Una fractura en la realidad.

¿Pero acaso la realidad no estuvo fracturada desde que tengo memoria?

Abrazar un fantasma es un acto de circo; una actividad tan curiosa, que se puede comparar con morderse los codos.

Están dentro y a la vez nos saludan con desdén.

Tal vez si callamos durante el tiempo que demora la sangre recorrer nuestro cuerpo, podremos oírles.

                                                             ¿Qué tal si cada vez que suspiramos, creamos un fantasma?

Los fantasmas están más presentes hoy que nunca.

Viajan a través de pixeles, por medio de cables.

Nos miran por sus pantallas.

Sonríen, nadan, cogen.

Pero el fantasma alfa, sigue en nosotros.

La fractura primigenia liberó la Pangea de ectoplasma que buscamos conjurar cada vez que sonreímos a solas.

Amamos los fantasmas.

Nos fascinan.

Mi mente está construida sobre un terruño afable, una vereda fantasma llamada felicidad.

                                                                                      Viajo de vez en cuando cada 28 segundos.

He amado a muchos fantasmas pero es una actividad agobiante, pues tengo que ir con ellos a todas partes, y lo peor de todo es que se alimentan de mis lágrimas.

En los sueños más grotescos se aparecen para atravesarte las manos.

¿Y si los fantasmas son aquel sonido del árbol que cayó en el bosque y que nadie escuchó?

¿Y si lo fantasmal es aquello que no podemos ver, pero que de alguna manera sentimos?

Todos son fantasmas: la televisión, las auroras boreales, dios, la radio, la paz, los colores.

Sentado sobre el pasto anoche, pensé que yo era un fantasma. Sin tiempo ni espacio, una fractura de la realidad, el resultado de un suspiro.

Pensé tan intensamente todo aquello, que decidí invocarme en medio de la poca luz en la que me encontraba.

Rituales ancestrales recorrieron mi mente.

Pero al final usé lo más simple del mundo: me miré en el reflejo de los ojos de una mujer.

Pude ver mi figura devolverse a mi mirada.

Sólo que, en aquella escasa luz, no estuve seguro si aquello era una mujer o sólo un árbol que cayó en el bosque y que nadie escuchó.



(2015)

martes, 2 de junio de 2015 Leave a comment

« Entradas antiguas Entradas más recientes »
Con la tecnología de Blogger.

Datos personales

Mi foto
(…) además de estas características, el sujeto presenta débiles síntomas de desorden en sus procesos mentales. Tiene escasa capacidad de ordenar su pensamiento, no parece en condiciones de organizarlo o sintetizarlo (...)