Ablación masculina



Lugar encerrado entre colinas frías.
El más tierno parpadeo de unos ojos cerrados, labios que se adivinan obtusos.
Luz refractada que llega de ningún lado.
Hay todo un continente de alcohol que me hunde hasta planicies inexploradas de proto-peces caníbales. Allí voy a refugiarme del ruido.
Pasos que se encuentran sobre un piso alquilado.
Preguntas al azar.
Vidrios empañados.
Sonaban todas las voces del mundo al contacto de las manos; manos tuyas.
Leve caricia sobre la cima de las piernas afables, casi permisivas, pero con el arresto necesario para decir basta.
Belleza morena de la tierra de Caicedo.
Sobre la cima permanezco rodeado de nubes ásperas, gaviotas ciegas y arco iris monocromáticos.
Observo la bastedad de las tierras que me separan de la lluvia.
¿Escuchaste esos acordes que explotaban en el cielo? Eran los gritos desesperados del alma que se intenta salir por la boca.
Y los senderos se quedaron a medio recorrer.
Promesas electrónicas bailan al ritmo de calambres de conciencia.
La ironía en su plato más delicioso.
Nuestro lazo se enredó en el fantasma de lo fragmentado.
Eternidad.
Magia entre dos cuerpos.
Relatividad en su estado más puro.
El vacío se aproximaba hacia el fondo de los pies.
Manos juntas que aún permanecen unidas en los recuerdos de un cuaderno viejo.
Susurros que vaciaron la sal de las arterias, pero que no pudieron aflojar la armadura.
La ironía en su plato más delicioso.
Un maniquí.
Tan sólo una representación simbólica de años de anestesia y cilicio.
Se escapa de las manos, vuela por encima del cuerpo, tan alto que no puedo soltarle más cuerda.
Noche inexplicable que cobijó las caricias de dos cíclopes.
Abrazar el silencio no basta cuando es tan irreal.
Prefiero explotar que arder lentamente sobre las palmas con estigmas.
Avanzar sobre puentes imaginarios que bordean la cascada congelada.
Gritar o morir.
Salir sin llegar.
Adentro está la semilla que se plantó en esta tierra demasiado mojada.
Quema. Pero quema más la vaguedad de los hechos.
La desgracia en su plato más limpio.
En lo alto de la montaña intenté dar un salto al rincón de un jardín desértico.
Aún cae el cuerpo despierto, mientras sueña con maniquíes.

(2015)





lunes, 27 de abril de 2015

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(…) además de estas características, el sujeto presenta débiles síntomas de desorden en sus procesos mentales. Tiene escasa capacidad de ordenar su pensamiento, no parece en condiciones de organizarlo o sintetizarlo (...)