L U Z

Estábamos en la oscuridad, rodeados por muchas voces que nos empujaban a encontrarnos.


Vendados, ciegos a las emociones de nuestros corazones.


Cedimos al instinto de buscarnos tontamente, en vagos murmullos de miradas.


No sabíamos lo que buscábamos, ni lo que queríamos ver cuando nos quitáramos las vendas.


Nos tocamos con el indicio de gusto afectivo. Pero encontramos bruscamente la impaciencia de la razón.


La luz de la claridad nos cegó con la verdad de nuestros pensamientos.


Aquellas voces que nos empujaron a encontrarnos, ahora nos reprochaban por haberlo hecho.



Cuando comprobé que lo que buscaba en la oscuridad no era más que vapor rosa, comprendí que el amor no es ciego… sino retrasado mental.


2008

sábado, 3 de enero de 2015

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(…) además de estas características, el sujeto presenta débiles síntomas de desorden en sus procesos mentales. Tiene escasa capacidad de ordenar su pensamiento, no parece en condiciones de organizarlo o sintetizarlo (...)